El silencio desde el yo
El silencio me permea desde la subjetividad, me caya y me relega de mis saberes y pensamientos, estoy enmarcado en los límites de un sonido o voces que rodean mis sentidos pero que no se logran proyectar, proyectar a un mundo oscuro y lleno de sombras donde no puedo ser yo, mi conciencia auspicia en ese lugar desolador una fuerza interior que ejerce no solo uno sino varios silencios que crecen hasta que se acrecientan como el alba con su sol ardiente y majestuoso.
¿Dejare atrás esa parte de mi día a día?, me pregunto ahora antes de rotar por los espacios de miedos y despojos donde dejo y abandono a mi ser callado, ausente y sin respuestas; y ahí miro a los de arriba para quebrantarlos, queriendo romper esas voces burocráticas y de peso sobre mi espalda, voces y poderes que deseo quebrar con un arma tan potente como dejar ahora de callar.
Se vuelve entonces idealista pensarse en tener una voz propia o un ser, pienso entonces que al tener alguno de ellos perdería las oportunidades de la cotidianidad, oportunidades de crecer o de ser parte de un sistema conformista de clases donde no soy más que un numero o una cifra, y me digo en silencio hablando con mente en plena confianza ¿Es allí donde quiero estar?
¿Qué es estar mejor? Me pregunto, ¿Quiénes todo lo tienen, al perderlo sufrirán?, Quiero entonces hacerles caer de sus pedestales de privilegios llenos de palabras actuadas y vacías, pero como lo lograre es el dilema, ¿Al reemplazarles será mejor seguir en mi comodidad y mi silencio o por el contrario hablando mejorare mis realidades?
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