Para recordarte entre las sombras
Entre esta nube oscura, inmensa e inesperada, mi corazón y ojos se nublan de momento. sangra mi corazón con aquel clavo que tras tu partida día a día se afirma. sin poder llorar ni una lagrima, con el corazón entre las manos, como me duele no expresar el dolor.
Recuerdos quedan de tu rostro ya olvidado,
fotos nuestras en los álbumes e imágenes que son también recuerdos,
son de las razones que me hacen anhelar verte una vez más,
pero gracias a tu partida nunca fue.
Entretejidos están nuestros corazones,
para ti gran amigo que tu cuerpo perece,
para ti mi maestro sabio,
que al nacer me enseñó a vivir.
Al perecer tu cuerpo arriva una nueva esperanza,
de saber que hoy descansas,
que en la gloria recaes,
y entre la dicha vives.
Como ceniza se tornó el cielo,
al igual que nuestros corazones,
que cegados por el luto,
no vimos mas allá.
La vida continua, aunque no la veamos,
este gran misterio por dios se sabrá,
que, al ser llamados junto a él,
de nuevo te veremos cantar.
Para pedir no faltan palabras,
solo el anhelo y deseo,
más sobre la fe prevalece,
la luz perpetua que hoy en ti brilla.
Palabra adversa es el dolor,
aunque en unos no viva en otros consume,
a saber que cuando algo nace algo muere,
y que al desfallecer se renace.
¿Viviría yo sin haberte conocido?,
¿y sabría qué hacer si no es por dios?,
que hoy de felicidad me lleno,
por esto no entristeceré.
Una huella no dejaste,
más bien una marca in borrable,
que hoy sentado debajo del cielo entre una foto te siento,
te siento como la tormenta que viene,
tras una nube grisácea;
o como saber que en primavera
la naturaleza revive,
o como en invierno que vive sin suspirar.
solo el destino sabrá cuándo vendrás.
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